Inglés:Display profile • Francés:Profil d'affichage • Italiano:Profilo di presentazione
Clase de perfiles de color que describen aparatos que presentan datos de color usando luz: Monitores, proyectores o similares. Internamente se identifican por la etiqueta "mntr" (de "monitor").
Este tipo de perfiles es una de las tres subclases definidas por el ICC para describir colorimétricamente el comportamiento de aparatos (device profiles) —las otras dos categorías son los perfiles de entrada(input) y salida(output). En total hay siete categorías de perfiles de color ICC.
Inglés:Rendering intent • Francés:Mode de rendu • Italiano:Intento di rendering • Portugués:Propósito de renderização
Al realizar una conversión entre dos espacios de color, el propósito de conversión o interpretación (en inglés: rendering intent) es la estrategia que se adopta respecto a los colores que no se pueden traducir directamente y cómo trasladar las diferencias generales entre el espacio de origen y el de destino (por ejemplo, el punto blanco).
De forma sencilla, un propósito de conversión es la respuesta a la pregunta "¿Qué hacemos con los colores de origen que no se pueden reproducir en el espacio de color de destino porque éste es más reducido o, en general, distinto?"
Aunque las estrategias que se pueden adoptar son muchas, en la gestión de color estandarizada, que es la adoptada por el ICC y sus perfiles de color, los propósitos son cuatro:
Propósito de interpretación colorimétrico relativo: Los colores del espacio de origen se pasan al espacio de color de destino sin modificación. Los colores de origen que existen el destino no se modifican. Los colores de origen que no existen en el destino (porque éste es un espacio de color más reducido) se reproducen con el tono límite que haya en esa zona.
Antes de esa conversión, el punto blanco del espacio de origen se traslada al espacio de color de destino; es decir: Se adapta el blanco al blanco de destino y entonces todos los tonos se trasladan en consecuencia.
Propósito de interpretación colorimétrico absoluto: Es igual al propósito colorimétrico relativo con la diferencia de que el traslado de tonos entre dos espacios se hace sin adaptar el punto blanco, sea cual sea el del espacio de destino.
Propósito de interpretación perceptual: Los colores del espacio de origen se pasan al espacio de color de destino cambiándolos todos proporcionalmente, con la intención de mantener las relaciones de color generales.
Al igual que ocurre con el colorimétrico relativo, el punto blanco del espacio de origen se traslada al espacio de color de destino antes de hacer ese traslado.
Propósito de interpretación de saturación: Todos los colores se adaptan para aprovechar al máximo la amplitud del espacio de destino, sin importar la relación entre los tonos.
En la mayoría de los perfiles, lo que se aplica es directamente el propósito perceptual, por lo que no hay diferencia entre ambos.
Además, existen algunos pocos propósitos no estandarizados que emplean algunas firmas en sus programas.
En el caso de los cuatro propósitos usuales, aunque su definición y límites estén más o menos generalizados, los estándares dejan en manos de los programadores la ejecución concreta de cada uno, por lo que no es imposible encontrar que el mismo propósito da resultados levemente diferentes si se aplica en dos programas distintos.
La expresión original en inglés, rendering intent, se puede encontrar traducida de varias maneras al español. Las más usuales son "propósito de interpretación" o "propósito de conversión".
Eso hace que los tonos alterados pierdan sus diferencias y "se aplanen". La ventaja es que los tonos coincidentes se dejan sin modificar.
Se suele usar cuando el espacio de color de destino tiene un tamaño muy similar al espacio de origen. Eso permite mantener las tonalidades e intensidades del original en lo posible, sacrificando sólo algunos tonos que se consideran de menor importancia.
Este propósito puede hacer que se pierdan algunos detalles en las zonas más saturadas.
Se suele usar cuando el espacio de color de destino tiene un tamaño claramente menor que el espacio de origen. Eso permite mantener unas apariencias y respetar los detalles de intensidad en lo posible, ya que el ojo humano compensa con facilidad a las diferencias de contraste.
Este propósito suele reducir la saturación en general.
Prueba de impresión o grabado que sirve como base legal (es decir: Como contrato de facto) entre un cliente y un impresor o grabador para juzgar si el trabajo final se ajusta o no a la calidad acordada entre ambos. Para que haya esa validez se presupone que:
Ambos acordaron algún tipo de prueba de color con una tolerancia de error predeterminada con respecto al resultado final.
El cliente dio su aprobación a la prueba (usualmente firmando y poniendo algo del tipo "visto bueno"), lo que permite al impresor proceder a la impresión y acabado del producto. La tolerancia de error es un punto clave de este tipo de pruebas y debe poderse medir (en el caso del color usualmente con valores límite ΔE y tiras de control del color apropiadas), ya que no alcanzarla debería ser la diferencia entre un trabajo válido y otro que no lo es… y que podría tener que repetirse, normalmente en la etapa previa a la impresión emitiendo una segunda prueba con las correcciones, aunque no sean raros los casos en los que las pruebas y la impresión se distancian demasiado.
Obviamente, criterios más estrictos suelen representar costes más elevados, aunque —comparando entre empresas— lo que representan es la diferencia entre trabajos mejores y más profesionales y otros más limitados.
En algunos casos y países, la prueba contractual final incluye de forma explícita especificaciones como el número de copias, las tintas o acabados especiales, el nombre del cliente y el método de entrega o recogida. Al firmarla y devolverla el cliente no sólo acepta la calidad sino también todos los otros detalles.
También se denomina "prueba de contrato".
En grabado artístico, la aceptación de la prueba se suele indicar con las iniciales "BAT" (Bon à tirer).
Si ese espacio de color define el comportamiento de un aparato (es decir: Es un perfil de color de ese aparato), su punto blanco define la temperatura de color de ese aparato en un momento dado. Al hablar de un perfil de color de una impresora o rotativa, el punto blanco suele definir el color blanco del medio usado para imprimir (es decir: Del papel).
En el caso de monitores, lo que se llama "punto blanco nativo" (o simplemente "blanco nativo") es el tono neutro más claro que se logra con los píxelesRGB emitiendo juntos a su máximo valor.
El punto blanco se puede variar dentro de un marco de blancos posibles. O sea: De aquellos que el aparato o papel o tintas pueden reproducir pero ninguno que no puedan reproducir; por ejemplo, para un papel levemente amarillento se puede definir un punto blanco con una temperatura de color aun más amarillenta (para simular otro aparato o papel) pero no más neutral y claro al mismo tiempo.
Como el punto blanco de un espacio de color define en cierto modo el centro de ese espacio y la relación de todos los tonos, al tomar imágenes es fundamental identificar el punto blanco de lo que se está registrando. Esa operación es lo que se llama "definir el punto blanco" o "equilibrio de blancos" (llamado a veces con el anglicismo "balance de blancos").
Inglés:Colour temperature • Francés:Température de couleur • Italiano:Temperatura colore • Alemán:Farbtemperatur • Portugués:Temperatura de cor
En colorimetría, la temperatura de color es una forma simplificada de medir la tonalidad dominante de una fuente de luz que se percibe como blanca. La temperatura de color es un número que se expresa en Kelvin —una escala para medir la temperatura de uso corriente en los ámbitos científicos—.
El color de un cuerpo metálico cambia conforme aumenta su temperatura.
Del mismo modo que un metal calentado se vuelve de color rojo, números de temperatura de color relativamente bajos indican luces rojizas, mientras que números más altos expresan iluminaciones con un tono blanco azulado. Así, una bombilla incandescente tradicional puede tener una temperatura de color de unos 3.000 K, mientras que las luces azuladas apropiadas para algunos acuarios pueden fácilmente tener unos 10.000 K.
Los números de la temperatura de color indican la temperatura en Kelvin que debe alcanzar lo que se conoce como un cuerpo negro para emitir una radiaciónluminosa que coincida con esa cifra. Eso quiere decir, por ejemplo, que ese cuerpo calentado a una temperatura de 6.500 K emitirá una luz de una tonalidad blanco-azulada similar a la iluminación del sol a mediodía en el hemisferio norte. Por eso, decimos que ese tono de blanco azulado tiene una temperatura de color de 6.500 K.
Por extensión, en fotografía analógica, la temperatura de color indica la tonalidad —más cálida o más fría— de la luz blanca ideal que se debe usar para tomar una fotografía con una película.
Diagrama de las distintas temperaturas de color.
Así, una película pensada para fotografías de interior tiene una temperatura de color de 3.200 K, porque esa es la temperatura media de una iluminación en interior con bombillas tradicionales. Si se usa así, las escenas aparecerán correctamente iluminadas, pero si se usan en exteriores, las escenas parecerán muy azuladas. Por el contrario, si se fotografía una escena de interior con una película de exteriores, las fotografías aparecerán amarillentas.
Las dominantes de color en fotografía dependen de la temperatura del blanco.
En fotografía digital, se usa el llamado ajuste o equilibrio de blancos para determinar cuál es la temperatura de color de la escena y ajustar la sensibilidad de los sensores adecuadamente. Si no se hace, es fácil que ocurra lo mismo que describíamos más arriba.
A pesar de su apariencia, describir fuentes de luz con una temperatura de color es un procedimiento no demasiado preciso, ya que varias fuentes con una misma temperatura de color pueden tener una distribución espectral muy distinta y por tanto tener efectos distintos sobre lo que iluminan. Eso es especialmente cierto en el caso de tubos fluorescentes o LED, que tienen una composición espectral distinta a las lámparas incandescentes.
Por eso, actualmente en la descripción de fuentes de iluminación también se usa el llamado índice de reproducción cromática (CRI) y no sólo la temperatura de color.