Barniz fijador
Sustancia transparente que se usa en algunas técnicas de dibujo para fijar y proteger la obra. Se usa especialmente con dibujos al carboncillo. No todos los fijadores son iguales y no todos son barnices, aunque se llamen así.
Este es un glosario de artes gráficas y materias relacionadas con ellas (óptica, periodismo, tipografía, etc.). Además de un listado alfabético y de un formulario de búsqueda, se incluye un índice temático por áreas grupos de interés (PDF, Óptica, Tipografía, Preimpresión, etc.). En la medida de lo posible, se indica el equivalente en inglés, francés, italiano, alemán, catalán y portugués del término descrito en español. De momento contiene 1093 vocablos.
Gustavo Sánchez Muñoz (Gusgsm), 2026
Sustancia transparente que se usa en algunas técnicas de dibujo para fijar y proteger la obra. Se usa especialmente con dibujos al carboncillo. No todos los fijadores son iguales y no todos son barnices, aunque se llamen así.
Al hablar de imágenes digitales, una resolución menor de la necesaria para su óptima reproducción. El motivo del uso de imágenes de baja resolución es que, al tener menos datos, son más fáciles de manejar debido a su menor tamaño.
El concepto de baja resolución —como su contrario de alta resolución— no es un valor absoluto, sino que depende del tamaño al que se pretende reproducir una imagen. Dicho de otro modo: Una imagen es de baja resolución si se quiere reproducir muy grande y es de alta resolución si su tamaño de reproducción es muy pequeño.
El uso indebido de imágenes de baja resolución en diseño gráfico es uno de los principales problemas en preimpresión e imprenta.
Formato de libro de pequeño tamaño, realizado en papel de calidad mediana o baja y encuadernado en rústica (tapa blanda). Es un tipo de edición ideado para el consumo masivo, el uso rápido en cualquier lugar —se puede llevar en el bolsillo— y un coste bajo para el editor y el lector.
No existe un tamaño único para los libros de bolsillo, pero el formato más usual anda entre los 11 × 17 cm. y los 15 × 21 cm.; por ejemplo, los libros de la editorial Penguin tradicionales tienen 12,9 × 19,7 cm.
Aunque hubo precedentes, los libros de bolsillo nacieron verdaderamente en los años treinta del siglo XX y fueron uno de los grandes saltos industriales en la democratización de la cultura. El margen de beneficio que dejan al editor es menor que el de su correspondiente versión en tapa dura, pero permiten acceder a segmentos de clientes que, de otro modo, no comprarían ninguna de las versiones. Además, son una opción comercialmente menos arriesgada en el caso de autores y obras cuyo éxito está aún por comprobar.
La cantidad de espacio que se imprime más allá del borde de la página para asegurarse de que cuando la guillotina corte el papel, no queden rebordes blancos (sin imprimir) cuando un documento va impreso hasta el borde de la página,
En imprenta comercial, se considera que 3 mm. es, en general, la cantidad necesaria de sangre para que ese defecto no ocurra. Ese papel impreso desechado es una necesidad que, en grandes tiradas, supone un gasto de papel y tintas, por lo que se procura mantener al mínimo.

En documentos formados por páginas, el corte de la sangre es siempre lineal (con guillotina). En los que tienen formas irregulares, no es así (el corte se realiza mediante troquel y es irregular), pero la cantidad de sangre que se deja es en principio la misma (aunque el papel desechado es inevitablemente mayor que en cortes lineales eso no quiere decir que haya que imprimir lo todo).
Hay sistemas de impresión y tipos de papel que no admiten la impresión a sangre (por ejemplo, los impresos en papel prensa, como los diarios generales).
En Hispanoamérica se llama también "demasía".
En preimpresión e imprenta, la preparación del material fragmentando sus componentes de color en las pocas tintas (usualmente cuatro) con las que se imprimirá el trabajo. El proceso de producir las planchas se llama separación (dado que los colores que componen el trabajo se separan físicamente).
En cuatricromía (el procedimiento más usual de impresión en color), esa fragmentación o separación de colores implica distribuir los valores de color de cada zona por las cuatro planchas. Así, si un valor RGB original es "255/0/0" (o sea: Un rojo brillante) es muy posible que se distribuya en valores CMYK "0/100/100/0" o algo similar (es decir: nada de cian, nada de negro y máximo de magenta y amarillo). la impresión con otros sistemas de color simplemente implica mayor o menor número de planchas (o separaciones).
Las primeras separaciones de color, hacia finales del siglo XIX se basaban en el uso de filtros con colores primarios aditivos rojo, verde y azul, y de negativos fotográficos que luego se trasladaban con positivos o negativos (dependiendo del sistema de impresión) que usaban los primarios sustractivos cian, magenta y amarillo.
El paso siguiente fue introducir una separación extra en escala de grises para añadir una plancha en el negro. Así se abarataban los costes al impedir el uso excesivo de tinta y se corregían los errores de tono y registro.
La separación de colores digital actual se hace mediante procedimientos y algoritmos más complejos y sutiles que la mera traslación de valores o el uso de distintos tiempos de revelado para cada plancha. Los dos más usuales (al menos en cuatricromía) son: UCR y GCR, cada uno con sus ventajas e inconvenientes y sus variantes propias. El uso de estos procedimientos se hace para reducir costes y complejidad al tiempo que se obtiene la mayor calidad posible.
Las primeras versiones de Photoshop permitían elegir el tipo de separación que se quería hacer. En la actualidad, ese es un procedimiento obsoleto (aunque la opción se mantenga). Hoy día, la separación se establece e incluye en cada perfil de color al que se convierte, que lleva incorporadas las opciones óptimas de valor para cada plancha resultante.
El ahorro de tintas, intentar eliminar problemas como el repinte o la falta de secado por exceso de tinta, la mejor definición de los detalles en las zonas de sombras, una mejor reproducción de los tonos suaves en las luces… Todos ellos son puntos a tener en cuenta al hacer una separación de colores.
En sistemas de impresión como la serigrafía, no es inusual hacer la separación de colores en más de cuatro tintas y que éstas no se correspondan con las clásicas CMYK de cuatricromía.
La separación de tintas o colores directos añade complejidad al proceso, especialmente en lo que se refiere a tiempos de secado, máximos de tinta (TAC) y ángulos de trama disponibles.