Buzoneo
Reparto de publicidad impresa por los buzones o portales de las casas.
Este es un glosario de artes gráficas y materias relacionadas con ellas (óptica, periodismo, tipografía, etc.). Además de un listado alfabético y de un formulario de búsqueda, se incluye un índice temático por áreas grupos de interés (PDF, Óptica, Tipografía, Preimpresión, etc.). En la medida de lo posible, se indica el equivalente en inglés, francés, italiano, alemán, catalán y portugués del término descrito en español. De momento contiene 1093 vocablos.
Gustavo Sánchez Muñoz (Gusgsm), 2026
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Imagen digital formada por el conjunto de píxeles enviado a una pantalla en un momento dado (de ahí su nombre: Se ha capturado lo que había en la pantalla).
Es importante entender que una captura de pantalla no es una fotografía de lo que se ve en la pantalla, sino que se trata de los datos finales que se han enviado a la pantalla tal cual.
Una captura de pantalla puede ser total (todos los datos) o parcial (sólo una parte, definida con forma oblonga).
Aunque una captura de pantalla puede hacerse de cualquier tipo datos (vídeo, dibujos vectoriales, etc.) la imagen es siempre de pixels, ya que eso es siempre lo que se envía finalmente a la pantalla.
También se llama "pantallazo", aunque esto es más bien informal.
Al realizar una conversión entre dos espacios de color, el propósito de conversión o interpretación (en inglés: rendering intent) es la estrategia que se adopta respecto a los colores que no se pueden traducir directamente y cómo trasladar las diferencias generales entre el espacio de origen y el de destino (por ejemplo, el punto blanco).
De forma sencilla, un propósito de conversión es la respuesta a la pregunta "¿Qué hacemos con los colores de origen que no se pueden reproducir en el espacio de color de destino porque éste es más reducido o, en general, distinto?"
Aunque las estrategias que se pueden adoptar son muchas, en la gestión de color estandarizada, que es la adoptada por el ICC y sus perfiles de color, los propósitos son cuatro:
Propósito de interpretación colorimétrico relativo: Los colores del espacio de origen se pasan al espacio de color de destino sin modificación. Los colores de origen que existen el destino no se modifican. Los colores de origen que no existen en el destino (porque éste es un espacio de color más reducido) se reproducen con el tono límite que haya en esa zona.
Antes de esa conversión, el punto blanco del espacio de origen se traslada al espacio de color de destino; es decir: Se adapta el blanco al blanco de destino y entonces todos los tonos se trasladan en consecuencia.
Propósito de interpretación perceptual: Los colores del espacio de origen se pasan al espacio de color de destino cambiándolos todos proporcionalmente, con la intención de mantener las relaciones de color generales.
Al igual que ocurre con el colorimétrico relativo, el punto blanco del espacio de origen se traslada al espacio de color de destino antes de hacer ese traslado.
Propósito de interpretación de saturación: Todos los colores se adaptan para aprovechar al máximo la amplitud del espacio de destino, sin importar la relación entre los tonos.
En la mayoría de los perfiles, lo que se aplica es directamente el propósito perceptual, por lo que no hay diferencia entre ambos.
Además, existen algunos pocos propósitos no estandarizados que emplean algunas firmas en sus programas.
En el caso de los cuatro propósitos usuales, aunque su definición y límites estén más o menos generalizados, los estándares dejan en manos de los programadores la ejecución concreta de cada uno, por lo que no es imposible encontrar que el mismo propósito da resultados levemente diferentes si se aplica en dos programas distintos.
La expresión original en inglés, rendering intent, se puede encontrar traducida de varias maneras al español. Las más usuales son "propósito de interpretación" o "propósito de conversión".
No debe confundirse con "propósito de impresión" (output intent).
En composición, caracteres colocados en un cuerpo y un poco por encima de la altura de la equis del texto con el que van. En algunas fuentes se incluyen algunas variantes de caracteres creados especialmente para ello, aunque usualmente sólo los más comunes (por ejemplo, el superíndice "2").
Este formato se suele usar en fórmulas matemáticas (como exponente), en notas al pie de página y en algunos usos especializados (en filología para indicar una forma reconstruida, por ejemplo).