Este es un glosario de artes gráficas y materias relacionadas con ellas (óptica, periodismo, tipografía, etc.). Además de un listado alfabético y de un formulario de búsqueda, se incluye un índice temático por áreas grupos de interés (PDF, Óptica, Tipografía, Preimpresión, etc.). En la medida de lo posible, se indica el equivalente en inglés, francés, italiano, alemán, catalán y portugués del término descrito en español. De momento contiene 1093 vocablos.
Una prensa de hoja plana con cuatro cuerpos de impresión.
Por definición, un cuerpo de impresión debe contener una forma impresora capaz de aplicar un fluido de forma parcial sobre el sustrato, sea barniz, tinta o similar. Por eso, las partes subsiguientes que pudiera haber (plegadoras, por ejemplo) no se consideran cuerpos.
En artes gráficas, forma de medir la diferencia existente entre dos colores concretos (un valor delta, con la letra griega Δ, se usa en matemáticas para indicar una desviación o una diferencia de una medida).
En realidad, lo que se está haciendo es indicar la distancia entre puntos en un espacio tridimensional (un espacio de color Lab) como la diferencia entre el valor que se debería obtener y el obtenido.
La medida ΔE (léase "delta E" o, más apropiadamente, "error delta" —puesto que eso es lo que finalmente representa—) se usa para especificar la diferencia mínima entre dos colores que el ojo humano medio es capaz de distinguir. En esa medida, uno de los colores es el color que se pretende conseguir y otra el color que se ha conseguido reproducir.
De ese modo, el valor ΔE se utiliza para saber cuánta desviación hay en un sistema de tratamiento del color en el que la fidelidad de su reproducción es esencial.
Se elige una tolerancia máxima (diferencia que se permite entre el color original y el reproducido) y a partir de ahí, el exceso se considera error. Cuanto menor sea el valor ΔE tolerado, más difícil será alcanzar el objetivo pero más fiel será la reproducción.
La tabla de valores deltaE entre el color pretendido y el obtenido en un monitor. A mayor valor, peor fidelidad en la reproducción.
La medición para saber cuánto es un valor ΔE se hace con un espectrofotómetro y con diversos métodos de cálculo. No hay una única fórmula, las principales son las definidas por la CIE: CIELAB 1976, CIE 94 y CIEDE 2000. La primera es la más sencilla y la última la más compleja pero precisa.
Los valores de ΔE delta considerados admisibles son usualmente muy bajos: Entre 2 y 3,5 son valores ya perceptibles como colores distintos por el ojo no adiestrado.
Es importante recordar que el ojo percibe las diferencias de color mejor (antes, con un número más bajo) en unos tonos que en otros. Ese es el caso de los tonos de piel o rojizos y amarillentos, por ejemplo.
Al hablar de un color como tinta en imprenta, que se ha aplicado al 100%; por ejemplo: "Rojo masa" es rojo al 100% (es decir: 100% tinta amarilla más 100% tinta magenta).
Este término tiene varios usos. El primero es simplemente como sinónimo de "color" ("un tono rojo, un tono rosado, un tono apagado, etc."). En este sentido, también se usa a veces "tono" como sinónimo de "matiz" (tint) de un color (es decir, el uso rebajado o parcial de colorantes concretos).
De forma más técnica, el tono es uno de los atributos de la percepción del color (junto con la luminosidad y la saturación) que describe el predominio (mayor o menor) de alguna longitud de onda asociada con un color espectral (con la excepción de los tonos púrpuras, que no son espectrales).
Por ejemplo, en el espacio de color L*C*h*, el tono (hue) es el eje con el que se describe ese atributo y se expresa en grados angulares de un círculo completo (de 0º a de 360º grados). En ese sentido, podemos hablar de un tono rojizo si describimos un color donde el eje h* tiene "0º", mientras que dijésemos que el tono es verdoso, estaríamos describiendo un valor h* cercano a los "180º".
El número de veces que se produce un fenómeno repetitivo por una unidad de tiempo.
Al hablar de movimientos ondulatorios (como la propagación de la luz), su frecuencia es el número de ciclos de onda que se producen por segundo. Su unidad de medida es el hercio (1 hercio = 1 ciclo por segundo).
Las frecuencias luminosas son inversamente propircionales a la longitud de onda.
Como la velocidad de la luz es constante siempre que no se produzca un cambio de medio por el que viaja, la frecuencia de la luz depende de su longitud de onda: Longitudes de onda mayores tardan más ejecutar un sólo ciclo, por lo que su frecuencia es menor; es decir, la frecuencia es inversamente proporcional a la longitud de onda; cuanto mayor es la longitud, más baja es la frecuencia.
la frecuencia de cualquier emisión luminosa es la velocidad de la luz dividida por la longitud de onda. El valor se suele proporcionar en Terahercios y se expresa en ecuaciones con la letra griega ν (que se llama: "nu").