Este es un glosario de artes gráficas y materias relacionadas con ellas (óptica, periodismo, tipografía, etc.). Además de un listado alfabético y de un formulario de búsqueda, se incluye un índice temático por áreas grupos de interés (PDF, Óptica, Tipografía, Preimpresión, etc.). En la medida de lo posible, se indica el equivalente en inglés, francés, italiano, alemán, catalán y portugués del término descrito en español. De momento contiene 1093 vocablos.
Inglés:Lightbox • Francés:Caisson lumineux • Italiano:Scatola chiara • Portugués:Caixa de luz • Catalán:Caixa de llum
Caja con una superficie plana translúcida, iluminada desde su parte trasera de forma difusa, que se utiliza para ver correctamente diapositivas, negativos, radiografías y cualquier material fotográfico transparente similar.
Una caja de luz pequeña.
Cuando esta superficie es grande y tiene forma de mesa, se llama "mesa de luz", cuando es pequeña y razonablemente portátil se llama "caja de luz". Las cajas de luz tradicionales se llaman así porque tienen forma de caja cerrada, con tubos fluorescentes en su interior distribuidos de modo uniforme. Encima llevan una plancha de material plástico blanco translúcido y un cristal sobre el que se colocan los originales para su examen.
Conjunto de requisitos mínimos establecido por la ISO para la valoración crítica en entornos profesionales de artes gráficas de la calidad visual de imágenes en dos dimensiones: fotografías en papel, diapositivas, pruebas impresas, documentos impresos finales…—. Las normas ISO 3664 proporcionan las reglas básicas que deben cumplir las cabinas de pruebas, mesas de luz y puntos de trabajo empleados para juzgar el color, la luminosidad y la calidad general de imágenes en artes gráficas.
Etiqueta de embalaje de tubos fluorescentes que siguen la norma ISO 3664:2009 para ver pruebas de color.
Se hace especial hincapié en que las condiciones especificadas permitan juzgar y comparar de modo fiable documentos impresos, pruebas de color y materiales fotográficos originales. También se tiene en cuenta la necesidad de valorar impresos en monitores de ordenador sin tener delante los materiales originales.
La norma ISO 3664 se dirige sobre todo a fabricantes de puntos de revisión de pruebas impresas y materiales fotográficos, más que a usuarios individuales.
Los parámetros principales especificados en esta norma son cinco:
Colocación del observador, los elementos de iluminación y los materiales los unos con respecto a los otros.
La norma se publicó por primera vez en 1975. Se revisó en 2000 (3664:2000) y su versión más reciente es la de 2009, por lo que la referencia específica a la norma actual debe hacerse llamándola ISO 3664:2009.
Símbolotipográfico en forma de coma que se coloca a una altura entre los ascendentes y la altura de la equis. Se usa para indicar la omisión de una o más letras, lo que se suele reflejar en la pronuciación abreviada de la palabra que lo lleva. Es bastante común en inglés y francés, donde también se usa como símbolo para separar los decimales de las unidades.
La parte de la memoria visual humana destinada a recordar los estímulos de color o, dicho de otro modo, nuestra capacidad de recordar las sensaciones de color para reconocerlas cuando volvemos a percibirlas.
Los colores concretos no se recuerdan como se percibieron sino de forma más simplificada (estas imágenes es un ejemplo metafórico, no una descripción realista)
La memoria del color del ser humano es más bien pobre. De hecho, parece que siempre existe una alteración entre el color real cuando se percibe y la sensación de color que se recuerda como percibida; es decir: No recordamos los colores tal y como los vemos.
Obviamente, los fenómenos de la percepción afectan directamente a la forma en la que recordamos lo que percibimos. Tampoco hay que confundir nuestra capacidad de recordar colores concretos con la de distinguir entre colores distintos de forma simultánea —que es bastante buena— o de forma discontinua; es decir, en momentos o espacios distinto, no a la vez y bajo la misma iluminación —que es bastante peor—.
Los estudios indican que parece haber alteraciones sistemáticas y constantes en la luminosidad e intensidad del color percibido (es decir, el brillo), pero que esto se produce mucho menos en el recuerdo del tono.
Algunos teóricos han propuesto que la memoria tiende a exagerar los valores recordados, llevando a recordar colores más vivos y brillantes —¿evitando así valores medios quizás más difíciles de recordar?—. Además, parece que, como en otras cosas, tendemos a reducir los recuerdos de color en torno a un conjunto de modelos prototípicos, asociables a formas y objetos concretos (por ejemplo: Como sabemos que las fresas son rojas, si algo parece una fresa, tenderemos a recordarlo como rojo).
La memoria del color parece realizarse por zonas de colores, en torno a la decena, que nos sirven para centrar nuestros recuerdos cromáticos, por lo que tendemos hacia ellos al intentar recordar.
Es obvio que la precisión de nuestros recuerdos de color no desempeñó un papel importante en nuestra supervivencia como especie y que, una vez más, ha sido mucho más útil para la supervivencia la reducción del mundo real a un conjunto no evidente de modelos que el cerebro consigue manejar.
Tendemos a asociar el color con su expresión verbal. Los colores que no tienen una expresión clara en nuestro idioma, tienden a reajustarse a los más fácilmente descriptibles. Si un color está asociado con una forma natural, es fácil que el recuerdo se traslade al que tiene usualmente la forma asociada. El recuerdo de un color difícilmente encajable con estos estereotipos decae más fácilmente que aquellos que sí se adaptan. El recuerdo tiende a los colores modelo más cercanos. Ese es especialmente el caso en sensaciones de color que no agradan al observador.
No hay que confundir la memoria del color con el papel que desempeña el color en la memorización de objetos, formas y personas. Esa es otra función: la del color en la memorización.
Alguna de las deficiencias visuales en la percepción de los colores que impide a quien la padece distinguir algunos tonos de color. Las hay de diferentes tipos e intensidades.
Su principal causa es la herencia genética, por lo que el porcentaje de personas que lo sufren o evidencian depende de qué población se trate, y de si son hombres (mucho más) o mujeres (mucho menos). Su incidencia es mayor en poblaciones de origen europeo que en las de origen asiático o africano (donde su presencia es menor).
Los diferentes tipos de ceguera al color (los porcentajes se refieren a hombres que la padecen).
Las cegueras cromáticas se pueden dividir en cinco tipos debidos a dos causas principales: La ausencia de uno de los tres tipos de conos o una deficiencia en su funcionamiento por motivos diversos (usualmente una alteración en sus pigmentos):
Ausencia o falta de funcionalidad de uno de los tres tipos de conos. Quienes las padecen son dicrómatas.
Tritanopía: Ausencia de los conos cortos (relacionados con la percepción del azul). Es bastante inusual.
Deuteranopía: Ausencia de los conos medios (relacionados con la percepción del verde).
Protanopía: Ausencia de los conos largos (relacionados con la percepción del rojo).
Alteración de uno de los pigmentos. En estos casos, los tres tipos de fotorreceptores (conos) están presentes pero los pigmentos de uno de ellos no responden de forma normal. Quienes las padecen son tricrómatas pero de forma deficiente.
Tritanomalía: Los conos cortos (relacionados con la percepción del azul) no responden de la forma esperada.
Deuteranomalía: Los conos medios (relacionados con la percepción del verde) no responden de la forma esperada.
Protanomalía: Los conos largos (relacionados con la percepción del rojo) no responden de la forma esperada.
La forma de percibir la realidad de algunas de estas deficiencias es muy similar (por ejemplo, la deuteranopía y la protanopía).
La percepción deficiente no sólo altera los tonos que deberían percibirse directamente, sino que afecta a todas las percepciones en un eje cromático; es decir: La deficiencia de los conos medios no sólo afecta a la percepción de los tonos verdes, sino a cualquier precepción en la que esos conos intervengan junto con otros.
Además, existen tipos más infrecuentes de ceguera cromática (como la acromatopsia), que suelen conllevar una "ceguera legal" ya que afectan gravemente al sentido de la vista.
La ceguera al color también se denomina "daltonismo" o "dicromatopsia", aunque daltonismo se refiere concretamente a las percepciones defectuosas de los tonos rojos y verdes (que son sólo algunas discromatopsias).
Los test de Ishihara son unas pruebas sencillas que permiten confirmar preliminarmente los indicios de una ceguera cromática (aunque en algunos casos sean necesarias más pruebas médicas).