Este es un glosario de artes gráficas y materias relacionadas con ellas (óptica, periodismo, tipografía, etc.). Además de un listado alfabético y de un formulario de búsqueda, se incluye un índice temático por áreas grupos de interés (PDF, Óptica, Tipografía, Preimpresión, etc.). En la medida de lo posible, se indica el equivalente en inglés, francés, italiano, alemán, catalán y portugués del término descrito en español. De momento contiene 1093 vocablos.
La representación de algo real o imaginario basándose en la luz y su efecto sobre la visión humana. Por extensión, se entiende que una imagen puede ser también la representación que el cerebro humano se forma por otros medios que no sean la luz y su efecto sobre la visión. Así, el ruido de cristales rotos puede formar en nuestro cerebro lo que es una imagen sonora.
En ese sentido, la imagen no es el hecho real, sino la representación que del hecho se hace el cerebro usando la visión (u otros sentidos complementarios). Si nuestros receptores reciben los estímulos necesarios, se puede formar una visión de algo que no sea un hecho real (es decir, que no existe). Eso es lo que, por ejemplo, permite la existencia de la fotografía, el cine o la televisión.
En tipografía, signo ortográfico con forma de pequeño redondel que se usa principalmente para indicar la terminación de una frase. El punto ortográfico suele tener un ancho levemente superior al asta de la fuente y es algo menor que el punto de la i o la j. Cuando es un círculo, suele ir alineado con los bucles o panzas de los caracteres (es decir, un poco por debajo de la línea base)
Puntos tipográficos de distintas fuentes.
Aunque la forma más usual es la de un pequeño círculo, muchas fuentes tienen otras formas (en la mayoría de las fuentes de palo seco suele ser un cuadrado).
Prueba de impresión o grabado que sirve como base legal (es decir: Como contrato de facto) entre un cliente y un impresor o grabador para juzgar si el trabajo final se ajusta o no a la calidad acordada entre ambos. Para que haya esa validez se presupone que:
Ambos acordaron algún tipo de prueba de color con una tolerancia de error predeterminada con respecto al resultado final.
El cliente dio su aprobación a la prueba (usualmente firmando y poniendo algo del tipo "visto bueno"), lo que permite al impresor proceder a la impresión y acabado del producto.
Obviamente, criterios más estrictos suelen representar costes más elevados, aunque —comparando entre empresas— lo que representan es la diferencia entre trabajos mejores y más profesionales y otros más limitados.
En algunos casos y países, la prueba contractual final incluye de forma explícita especificaciones como el número de copias, las tintas o acabados especiales, el nombre del cliente y el método de entrega o recogida. Al firmarla y devolverla el cliente no sólo acepta la calidad sino también todos los otros detalles.
Por lo dicho, las pruebas de este tipo actuales incluyen normalmente toda la información sobre cómo se han realizado, tiras de control, los parámetros esperados y obtenidos (es decir, el margen de error) y los estándares y aparatos utilizados. La tolerancia de error es un punto clave de este tipo de pruebas y debe poderse medir (en el caso del color usualmente con valores límite ΔE y tiras de control del color apropiadas), ya que no alcanzarla debería ser la diferencia entre un trabajo válido y otro que no lo es… y que podría tener que repetirse, normalmente en la etapa previa a la impresión emitiendo una segunda prueba con las correcciones, aunque no sean raros los casos en los que las pruebas y la impresión se distancian demasiado.
También se denomina "prueba de contrato".
En grabado artístico, la aceptación de la prueba se suele indicar con las iniciales "BAT" (Bon à tirer).
En tipografía, versión con el eje vertical inclinado hacia la derecha de algunas fuentes de palo seco que hacen la función de cursiva en esas fuentes.
A diferencia de las verdaderas cursivas, las oblicuas no cambian realmente el diseño de las versiones redondas de las fuentes, sino que simplemente hacen una adaptación de las mismas inclinando los caracteres hacia la derecha (usualmente unos 12 grados).
No todas las fuentes de palo seco tienen versión oblicua. Algunas tienen una verdadera versión cursiva,