Ojal
En tipografía, el espacio interior del descendente de una letra g minúscula cerrada (que recuerda visualmente al ojal de una prenda).
Este es un pequeño glosario de artes gráficas y materias relacionadas con ellas (óptica, periodismo, tipografía, etc…). Además de un listado alfabético y de un formulario de búsqueda, se incluye un índice temático por áreas grupos de interés (PDF, Óptica, Tipografía, Preimpresión, etc…). En la medida de lo posible, se indica el equivalente en inglés, francés, italiano, alemán, catalán y portugués del término descrito en español.
Gustavo Sánchez Muñoz (Gusgsm), 2026
En tipografía, el espacio interior del descendente de una letra g minúscula cerrada (que recuerda visualmente al ojal de una prenda).
En el Espacio de color L*C*h*, el eje que indica la variación en el tono (hue) de la sensación de color. Al ser un espacio tridimensional cilíndrico, este eje es un valor angular en grados de 0º (incluido) a 360º (excluido). Los valores se incrementan en la dirección de las agujas del reloj.
Conceptualmente es una rueda de color.
Los otros dos ejes son L*, para la luminosidad y C* para la intensidad del color (chroma).
Al hablar de un colorante o pigmento, su capacidad de resistir a la exposición luminosa continuada sin que sus cualidades se degrade con el paso del tiempo. De un color que resiste al desgaste por la exposición luminosa se dice que es "sólido".
Cuando los colorantes de un impreso se degradan, éste suele cambiar de color, ya que no todas las tintas resisten por igual; por ejemplo: En las fotografías e impresos es usual que los pigmentos magentas aguanten peor que los cianes y amarillos, por lo que los documentos suelen amarillear o volverse verdosos (aunque no es la única razón del amarilleamiento).
Abreviatura de con "tres dimensiones", en contraposición a 2D (abreviatura de con "dos dimensiones").
En composición tipográfica latina, un caracter especialmente grande con el que se comienza un párrafo. En buena tipografía, es costumbre no usar signos de puntuación como capitulares. Sin embargo, en algunos casos, se dejan de lado las comillas, que se colocan a un cuerpo más reducido (aunque en español la costumbre es no ponerlas).
Su nombre se deriva de que el párrafo que las lleva suele ser un inicio de capítulo. En origen, cuando las obras se hacian manuscritas en los monasterios, las capítulares eran pequeñas obras de arte llenas de adornos y dibujos.